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Júpiter y satélites galineanos

Es el gigante gaseoso por excelencia del Sistema Solar, con un diámetro ecuatorial de aproximadamente 142.984 kilómetros, lo que representa unas 11 veces el tamaño de la Tierra. Recibe su nombre del dios romano Júpiter y es uno de los objetos más brillantes del cielo nocturno, superado solo por la Luna, Venus y algunas veces Marte. Aquí se encuentra el fenómeno atmosférico más reconocible del sistema solar, la Gran Mancha Roja, fácilmente visible por astrónomos aficionados dado su gran tamaño, y donde nuestro planeta cabría en su interior

Fotografías por equipo Astrolabium

La masa de Júpiter, es 318 veces la de la Tierra y, de manera crucial, supera en más de dos veces la masa de todos los demás planetas del sistema solar juntos. Júpiter es tan masivo que el centro de masas del sistema Sol-Júpiter (el baricentro) no reside dentro del Sol, sino a un 7% de un radio solar por encima de su superficie. Esto significa que, técnicamente, Júpiter no orbita «alrededor» del Sol, sino que ambos cuerpos orbitan un punto común en el espacio vacío fuera de la estrella. Este fenómeno es único entre todos los planetas de nuestro sistema y subraya la influencia gravitatoria dominante del gigante gaseoso.


Júpiter se sitúa a una distancia media de 5,2 unidades astronómicas del Sol, lo que equivale a unos 778 millones de kilómetros. A esta distancia, la luz solar tarda aproximadamente 43 minutos en alcanzar su atmósfera. El planeta completa una órbita alrededor del Sol en casi 12 años terrestres, pero tiene la rotación más rápida de todo el sistema solar. Un día joviano dura apenas 10 horas, una velocidad de rotación tan extrema que genera un notable achatamiento en los polos y un abultamiento ecuatorial.


La composición química es notablemente similar a la de una estrella joven, compuesta principalmente por un 90% de hidrógeno y un 10% de helio. No obstante, a diferencia de una estrella, nunca alcanzó la masa crítica necesaria para iniciar la fusión nuclear en su núcleo. De ahí que algunos astrónomos se hayan referido a Júpiter como una “estrella fallida”. Por debajo de la atmósfera exterior, compuesta por nubes de amoníaco, hidrosulfuro de amonio y agua, las presiones se vuelven tan extremas que el hidrógeno gaseoso se comprime en hidrógeno metálico líquido. Este estado metálico, combinado con la rápida rotación del planeta, generan un campo magnético colosal, el más potente del sistema solar, con una magnetosfera que se extiende hasta 3 millones de kilómetros hacia el Sol y casi hasta la órbita de Saturno en la dirección opuesta.


La apariencia visual de Júpiter está definida por su sistema de bandas paralelas al ecuador. Estas bandas son el resultado de corrientes en chorro zonales que fluyen en direcciones opuestas a velocidades de hasta 600 km/h, separadas por regiones de intensa cizalladura del viento. La Gran Mancha Roja es un sistema anticiclónico de alta presión que ha sido observado continuamente desde 1830, y posiblemente desde el siglo XVII por Cassini y Hooke. Con un diámetro actual de aproximadamente 16.350 kilómetros, es lo suficientemente grande como para albergar a la Tierra con facilidad. Sin embargo, datos históricos revelan que la mancha se está encogiendo; en el siglo XIX, su longitud era el triple, casi 48.000 kilómetros.

Júpiter posee 95 lunas confirmadas, pero el sistema está dominado por los cuatro satélites descubiertos por Galileo en 1610: Ío, Europa, Ganímedes y Calisto. Estos mundos tienen características diferentes, dictadas en gran medida por su distancia al gigante gaseoso y la influencia de las fuerzas de marea. Veamos algunos datos de los 3 satélites galileanos que se muestran en la imagen.


Ío es el cuerpo con mayor actividad volcánica del sistema solar, albergando más de 400 volcanes activos. La actividad geológica es tan intensa que su superficie se renueva por completo cada millón de años, eliminando cualquier rastro de cráteres de impacto. El motor de este vulcanismo es el calentamiento de marea producido por su cercanía a Júpiter, deformando físicamente la luna, estirándola y comprimiéndola en cada órbita. Esta fricción interna genera una cantidad colosal de calor que mantiene el interior de Ío fundido.


Europa es objeto de intenso estudio debido a la alta probabilidad de que albergue un océano de agua líquida bajo su corteza de hielo de 100 km de espesor. Su superficie helada extremadamente lisa y joven, está marcada por redes de fracturas que muestran signos claros de una criotectónica activa. El océano de Europa podría contener el doble de agua que todos los océanos de la Tierra combinados. La combinación de agua líquida, elementos químicos esenciales y energía proveniente del calentamiento de marea convierte a Europa en uno de los lugares más prometedores para la búsqueda de vida extraterrestre.


Ganímedes es la luna más grande del sistema solar, superando incluso al planeta Mercurio en tamaño. Es el único satélite conocido que posee su propio campo magnético intrínseco, generado por un núcleo de hierro líquido en movimiento. Investigaciones realizadas a través del Telescopio Espacial Hubble han confirmado la presencia de un océano de agua salada a unos 200 km por debajo de su superficie, intercalado entre capas de hielo a alta presión.

Ficha técnica:

  • Telescopio: William Optics FLT 132 2020 con aplanador FLAT68III + Televue Powermate x2
  • Montura: Skywatcher EQ8-R Pro
  • Cámara: ZWO ASI 585MC
  • Filtros: Optolong L-Pro
  • Autoguiado: William Optics GT81 IV + Altair GPCAM3 290M
  • Exposiciones: 3759 frames (video de 150 seg), Gain:369
  • Fecha y lugar: 30 diciembre 2024, Sierra de Gredos
  • Adquisición: FireCapture v2.7.14, sin guiado
  • Procesado: AutoStakkert! 4.0.11 (apilado), AstroSurface 4, Photoshop CC 2021
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