Actividades
Jornada Astronómica eclipse total de sol
Miño de San Esteban (Soria), 11 y 12 de agosto de 2026
Por grupo Astrolabium
Por fin había llegado el gran día.
Habíamos estado aguardando impacientes aquel momento, durante doce meses que parecían durar más que otros años.
Fieles a la promesa del año anterior, y en la mitad de un verano incierto, lleno de olas de calor e incendios imposibles de sofocar, llegamos a Miño de San Esteban, que nos esperaba con su precioso regalo. La densa sombra de sus árboles, nos daba también la bienvenida.
Programa de la jornada, elaborado por la organización
Aquella misma tarde, subimos al entorno elegido con anterioridad, el Alto del Portillo, por una escarpada vía que conectaba con el pueblo. El polvo se pegaba en los cristales del coche y teñía de color topo las orillas del camino.
Llegados al lugar, extendimos una gran parte del material fotográfico y astronómico que habíamos llevado y empezamos las pruebas. Había que saber sin error la altura del sol, la luminosidad, la orientación, y en qué momento exacto se iba a producir el eclipse.
Preparativos en el sitio de observación (Alto del Portillo, a 1044 metros)
por el grupo Astrolabium el dia anterior del eclipse
Varias horas más tarde, casi ya anochecido, volvimos a bajar, con la seguridad de que el enclave que habíamos seleccionado, no iba a defraudarnos. Esa noche, después de haber visitado el precioso municipio de Ayllón, pudimos descansar como hacía tiempo, con una noche fresca y apacible que nos preparaba para lo que estaba por venir…
El día amaneció magnífico. El gran sol en lo alto, el cielo azul intenso.
A la hora convenida, nos dirigimos al nuevo centro cultural “La Madriguera”, en Miño de San Esteban, donde nos habían cedido las instalaciones para nuestra charla.
Ante un público entregado, volvimos a recordar cuestiones básicas sobre el eclipse, remarcando la peculiaridad de que, el de ese día, era el primero que iniciaba un trio muy especial de eventos astronómicos que no se habían dado hasta entonces y que no se volverían a dar nunca, pero que, por una voltereta del destino, teníamos la suerte de contemplar ahora.
Impartición de la charla «El eclipse total de 2026: Un evento único», en el centro cultural La Madriguera, por el grupo Astrolabium
Insistimos en la observación con protección, en el uso de las gafas de eclipse y en los momentos exactos en que iba a ser posible la observación directa sin ellas.
Creo yo, que todos estábamos nerviosos y expectantes por lo que pasaría luego.
A las 18:30 de la tarde, de modo perfectamente organizado, una multitud de personas, vecinos del pueblo, amigos, invitados, viajeros, de todas las edades y condiciones, se dirigió al lugar elegido un año antes para la contemplación del evento. Se trataba del alto del Portillo, un paraje elevado próximo al municipio con un amplio horizonte despejado al oeste, vital para poder disfrutar plenamente del eclipse hasta el último momento.
Nosotros ya estábamos ahí cuando todo el mundo iba llegando, deseando ver el ansiado espectáculo. Habíamos preparado todo el equipo con antelación para poder registrar en imágenes todo lo que podían observar los ojos y grabar la memoria.
Vistas aéreas del sitio de observación, fotografías y video cortesía de Javier Onrubia Monedero
Panorámica desde el alto del Portillo, con la fase parcial del eclipse ya comenzada.
A las 19:34 ya había comenzado. La luna nueva mordía suavemente el círculo del sol. Cada minuto se adentraba un poquito más su silueta en la estrella. Pero sobre nosotros seguía siendo de día. Con las gafas puestas, no más de un minuto seguido, observábamos asombrados el avance de la esfera de la luna sobre el sol. Mirando hacia abajo nos quitábamos las gafas, y comentábamos lo irrepetible del momento, lo afortunados que nos sentíamos por poder estar allí.
Poco a poco el rudo brillo solar se fue apagando. A las 20:29 nos enseñó sus tesoros más ocultos, un anillo con un diamante engastado que despedía la tarde, y una bonita pulsera de perlas que daba paso a una extraña oscuridad.
Últimos instantes de la parcialidad. A la izquierda, el anillo de diamantes, en el centro, las Perlas de Baily, a la derecha, se observa una espectacular llamarada solar.
Eran las 20:32 y se hizo casi de noche. Era un atardecer atípico, con un cielo rojo por la calima intensa, y un
sol negro colgado literalmente en la mitad del cielo. Sin gafas, absorbiendo el grandioso espectáculo,
sobrecogidos por su majestad, contemplamos en absoluto silencio el disco oscuro que flotaba sobre los
campos y los pueblos cercanos.
En Valdanzo, las luces automáticas se encendieron, justo delante de nosotros. La temperatura había bajado varios grados y la tarde, casi crepuscular, estaba fresca, como de primavera.
Timelapse a 4x de la totalidad. Obsérvese el encendido de las luces en el cercano Valdanzo
El cielo había querido dibujar una imagen para la eternidad. Un recuerdo perfecto de 1 minuto y 42 segundos para guardarlo en nuestros sueños, para volver a revivirlo pasado el tiempo, al ver las fotos, el precioso vídeo del dron que recogió el momento, al hablar de lo que vivimos aquel ocaso único e irrepetible en el que vimos ocultarse en el horizonte al encendido sol, aún mordido por la luna, como un hermoso animal herido en una escena de caza.
Y luego fue la fiesta, la alegría de haber podido deleitarnos todo aquel tiempo, sin una nube, sin una mancha
en el cielo
Vista de la Corona solar, en la fase de totalidad
Más tarde aún, ya del todo oscurecida, la noche tuvo todavía otro regalo más. Las Perseidas. Impresionantes bólidos que surcaban el cielo, restos cometarios que la Tierra barría al desplazarse por su órbita, las últimas reliquias de un cometa llamado Swift-Tuttle que gira en torno al sol en un larguísimo periodo de 133 años….
Qué más podíamos pedir.
Si, sólo un poquito más. La mayoría de la gente aún estaba en lo alto de la muela, bañada por la luz de la Vía Láctea y con sed de astronomía. Así que, para terminar, les contamos las bonitas historias de las constelaciones más relevantes que se podían contemplar aquella noche de verano, que eran muchas, y de la localización de estrellas, algunos cúmulos y la de la única galaxia observable a simple vista desde la nuestra, la gigantesca Andrómeda.
Mientras hablábamos de Perseo y de Medusa, de los reyes de Etiopía, Cefeo y Cassiopea y de la misteriosa estrella Polar, el universo nos regalaba sus mejores fuegos de artificio, sus estrellas fugaces que refulgían como joyas en la noche sin luna.
Secuencia total del eclipse del 12 de agosto de 2026 desde Miño de San Esteban (Soria). Véase más información en nuestra sección de Astrofotografía